Las tarjetas regalo. Queda un poco cutre decirle a alguien tan claramente el presupuesto que le dedicas, pero te quita de disgustos… y de tener que pensar.
Unas vacaciones. Aunque no hayamos dado un palo al agua, siempre estamos dispuestos a pensar que nos las merecemos.
Un libro sobre nazis. Y si es de una editorial seria mejor. Porque a todos nos fascinan, lo reconozcamos o no. Además, nos da la sensación de que somos intelectuales al estar con un libro de historia en las manos.
Un Mister Potato Star Wars. Son tan graciosos y su referente es tan universal, que aunque el destinatario no sea friki, causan verdadera sensación.